La verdad sea dicha, dijo alguien y repito yo ahora.
Y lo digo porque tenemos un idioma con unas palabras "indeletreables" o, mejor dicho, "indesilabeables", porque meten en un lío a cualquiera y lo tachan de "lengue mause", "malapalabroso" y demás criollismos.
Vamos a poner una serie de ejemplos:
- Tubérculo: Un tubérculo es un "vívere" como la batata, la yautía y el ñame.
- Fascículo: No es más que cada libro de una serie coleccionable.
- Artículo: Puede ser desde un trabajo periodistico hasta cuaalquier cosa.
- Pedúnculo: Una parte de la flor, como el tallo, por ejemplo.
- Báculo: Especie de cetro. El Papa usa un báculo.
- Cálculo: Operación (no quirúrgica) para saber, por ejemplo, cuanto me va a costar mi carro nuevo. A eso se le llama "calcular."
- Lúculo: General romano en cuya casa se comía lo mejor del mundo. Por eso se dice "Lúculo come hoy en casa de Lúculo".
- Espéculo: Instrumento médico que se usa para "examinar" las partes pudendas de la mujer (¡Huy, qué fino).
- Receptáculo: Puede ser un bidón, un zafacón, cualquier cosa donde se deposita algo.
- Espectáculo: Puede ser desde un recital merenguero hasta un concierto de un merenguero, hasta un simple escándalo donde los protagonistas se dicen hasta barriga verde.
- Testículo: Parte del cuerpo humano, pero exclusivamente en los hombres. En sentido "vulgaroide", se dice que un hombre es valiente.
Existen otras palabras que comienzan de otra manera pero que el significado es el mismo de las ya señaladas.
Veamos:
- Anoche: Para referirse a "la noche de anoche".
- Anódico: Tiene que ver con el ánodo.
- Anodo: Tiene que ver con la palabra anódico.
- Anofeles: Un mosquito que cuando pica produce la malaria o, cuando menos, deja una roncha.
- Anona: Pudiera ser la mujer del anón, pero es un árbol anonáceo, por lo que, en lugar de ser la mujer del anón, es la madre.