 | |  El ex presidente nigeriano y recién nombrado enviado especial de Naciones Unidas (ONU) para el este de la República Democrática del Congo (RDC), Olusegun Obasanjo, ha asegurado que las negociaciones para resolver la crisis de Congo van "razonablemente bie | |
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KINSHASA, Capital de la República Democrática del Congo, país en el Centro DE ÁFRICA, EL CONTINENTE DE FUTURO, EN PLENO DESARROLLO, 15 Noviembre 2008 (SAN).- El ex presidente nigeriano y recién nombrado enviado especial de Naciones Unidas (ONU) para el este de la República Democrática del Congo (RDC), Olusegun Obasanjo, ha asegurado que las negociaciones para resolver la crisis de Congo van "razonablemente bien" después de su reunión ayer con el presidente del país africano, Joseph Kabila.
Según Obasanjo, Kabila no ha puesto condiciones para entablar conversaciones con el líder rebelde, Laurent Nkunda, y negociar el cese de hostilidades entre Ejército y guerrilla en la región de Kivu Norte. El bloque disidente de Nkunda, formado por soldados tutsi, batalla contra las tropas gubernamentales por hacerse con el control de la zona este y centro del país.
El enviado especial de la ONU se dirige ahora al este del país para averiguar qué es lo que quiere Nkunda, al que se le dirá que es su última oportunidad para negociar. En relación a sus expectativas sobre su encuentro con Nkunda, Obasanjo ha indicado que tiene previsto escuchar las demandas del líder rebelde, pero también se mostró dispuesto a pedir garantías de que el grupo rebelde es capaz de ofrecer un alto el fuego "duradero".
De momento, más de 250.000 personas se han visto forzadas a abandonar sus hogares a causa de los enfrentamientos entre las guerrillas tutsi del Congreso Nacional para la Defensa del Pueblo (CNDP) y el Ejército congoleño, apoyado a su vez por las milicias proguberamentales Mai Mai.
El Gobierno de Kinshasa sospecha además que Nkunda cuenta con el apoyo de Ruanda, algo que este país ha rechazado, a pesar de que se han dado a conocer informaciones sobre la llegada de soldados ruandeses desmovilizados a las fronteras de la RDC y de los que el propio Obasanjo no tiene constancia. "No estoy preocupado por la intromisión de fuerzas extranjeras en el país porque hasta el momento no he visto ninguna", ha reconocido Obasanjo.
UNIÓN AFRICANA
Por otro lado, el comisario para la Paz y Seguridad de la Unión Africana, Ramtane Lamamra, llegó ayer a Kinshasa para tratar con el presidente Joseph Kabila sobre la crisis y, según la prensa local, tiene previsto reunirse con el presidente de Ruanda, Paul Kagame, a quien el Gobierno congoleño ha acusado de estar apoyando a los rebeldes de Nkunda.
Precisamente, el enviado especial para los Grandes Lagos de Kagame, Joseph Mutaboba, ha admitido que "existe la posibilidad" de que haya soldados desmovilizados de Ruanda combatiendo en el este de la RDC, pero no pudo confirmar este extremo.
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El líder rebelde Nkunda acepta abrir un proceso de paz en Congo
Tras la reunión con el enviado especial de la ONU, los disidentes están de acuerdo en cesar las hostilidades y negociar con el Gobierno
KINSHASA, Capital de la República Democrática del Congo, país en el Centro DE ÁFRICA, EL CONTINENTE DE FUTURO, EN PLENO DESARROLLO, 16 Noviembre 2008 (SAN).- Tras semanas de enfrentamientos y con una situación humanitaria alarmante en el este de Congo, el líder de los rebeldes tutsi, Laurent Nkunda, ha dicho que sus soldados respetarán el alto al fuego para alcanzar el fin de las hostilidades con las tropas gubernamentales. Nkunda ha mostrado su disposición a dar un primer paso para abrir negociaciones con el presidente congoleño, Joseph Kabila.
El líder disidente del Congreso Nacional para la Defensa del Pueblo (CNDP) ha dicho que está de acuerdo en abrir un proceso de paz con el Gobierno, así como permitir la existencia de un corredor humanitario para las decenas de miles de desplazados en Kivu Norte.
El anuncio de Nkunda, que tiene a su mando unos 5.000 soldados tutsi que combaten contra las tropas gubernamentales y de Naciones Unidas (ONU), llega tras la reunión con el ex presidente nigeriano y enviado especial de la ONU para el este de la República Democrática del Congo (RDC), Olusegun Obasanjo, que ayer también se reunió con el presidente Kabila.
Nkunda, general congoleño de etnia tutsi, se rebeló el pasado mes de octubre asegurando que los hutus y soldados congoleños habían vuelto a tomar las armas. Este militar disidente creó su propio ejército hace años en respuesta a la convivencia entre el Gobierno y las Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda (FDLR), fundadas por combatientes hutu ruandeses.
Sobre Nkunda pesan cargos de crímenes de guerra y contra la humanidad por la Segunda Guerra del Congo, aunque las responsabilidades en el polvorín de la zona salpican a todas las partes. El ejército congoleño, según donde soplen los vientos políticos y de dónde venga el dinero, a veces lucha con las fuerzas tutsi de Nkunda y otras apoya a los combatientes hutu. De esta manera, Nkunda es sólo un elemento más en este rompecabezas africano.
El Ejército congoleño, las milicias ruandesas, los Mai-mai... Todos suman atrocidades contra una población que es la verdadera víctima y no ha conocido el descanso de la guerra desde los años noventa.
La fotografía de la República de Congo es catastrófica para los civiles. Más de 250.000 personas se han visto forzadas a abandonar sus hogares a causa de los enfrentamientos entre las guerrillas tutsi y el Ejército congoleño. El avance de los guerrilleros tutsi ha intensificado los desplazamientos al este del país.