La globalización del neoliberalismo, ha generado una nueva disciplina académica estrechamente vinculada a la revolución técnica- mediática. Esa nueva disciplina responde al nombre de "simulación global" y en ese orden se han instalado algunas universidades y fundaciones especializadas para su estudio, entre ellos la Fundación Global.
Ella tiene como propósito enseñar en la forma más elegante posible, por momentos sutilmente, el cómo decir una cosa y hacer otra.
Es la disciplina postmoderna del disfraz de alta costura, del camaleonismo especial, de la máscara bien pulida, de la decencia que encubre la indecencia, de la profesión de honestidad para promover la perversidad política, de la pose de profundidad para esconder la superficialidad.
Es la disciplina ideal para el hombre público o la mujer pública que se propone ser mercancía y servir a la gobernabilidad neoliberal, a la economía y a la "democracia" de mercado.
Siempre a la venta a través de el spot, el video clips y el show de prensa. La realidad no importa, dice esa "sabia" teoría. Los hechos menos. Valen las palabras que posibilitan encubrirlas, invisibilizarla, sustituirla, enmascararla...
Tal materia de la post-modernidad tiene discípulos y discípulas más o menos aventajados. Pero los hay sobresalientes y hasta super-sobresalientes.
Grandes ventajas iniciales de asimilación de esta materia exhiben quienes previamente logran captar a profundidad la lógica de la reestructuración tecno-científica e ideológica del capitalismo actual, que tiene la capacidad de presentar como "libres" mercados oligopolizados y monopolizados, y de identificar la propiedad y el poder altamente concentrado con la libertad suprema.
Sustituyen con facilidad los sentimientos humanos por un disco duro rico en datos para la simulación y la ficción.
Se transforman en seres del ciberespacio y cibernéticos. Ni sienten ni padecen, ni ríen ni lloran. Su sonrisa es fingida, petrificada, parecida a la de un maniquí.
Al compás de proclamar solemnemente la muerte del autoritarismo y del caudillismo promueven las campañas que los presentan como irremplazables e insustituibles.
Anuncian con pomposidad la guerra contra la corrupción mientras abonan la tierra que la fomenta y tienden el manto de impunidad que la protege.
Se dicen presidentes de repúblicas independientes y no pasan de ser puros gobernadores de colonias y neo-colonias.
Exaltan los símbolos patrios, los héroes y heroínas de la Patria y de la humanidad, y actúan en dirección opuesta a sus enseñanzas.
Dicen ser tan amigos de Chávez y de Fidel como de Bush y Felipe Calderón, Alvaro Uribe y Mireya Moscoso (esta última, la que puso en libertad al architerrorista Posada Carriles, recientemente invitada por Leonel y su Fundación Global).
Alaban a Petrocaribe y Petroamérica tanto como al ALCA y los TLC.
Caminan orondos con un diploma debajo del brazo que reza así: "la Universidad de la Simulación Global le otorga el diploma de "gran simulador" a fulano de tal, presidente o presidenta de la empobrecida república tal o más cual".
Orondos de conducir un país empobrecido, pero con los mejores cifras macro-económicas y el mayor crecimiento del universo. Orondos(as) de llenar su gobierno de toda la delincuencia política de las últimas décadas a en homenaje a las fechas patrias.
No quiero hoy hacer el esfuerzo por detectar en este continente y en el mundo a los mejores profesionales en esta nueva y "productiva" disciplina académica.
Pero sí decir que no hay duda de que nuestra querida Republica Dominicana tiene sentado en al tristemente célebre "silla de alfileres" a uno de los más brillantes egresados de la post-modernísima Universidad de la Simulación Global, propietario por demás de la Fundación Global, que ahora, junto a ciertos renegados de tomo y lomo, se propone convocar a la "izquierda latinoamericana y caribeña" a un evento que le enseñe a ser de derecha y a ponerse la máscara zurda; al tiempo que cargan su gobierno de traficantes de la política.
¡Estamos listos para competir y ganar en materia de simulación en cualquier olimpíada! ¡Contamos con Leonel, el campeón por decisión previa y unánime!