 | |  RECONOCIMIENTOS: Son una herencia maldita del trujillismo, como otras tantas cosas que todavía son parte de nuestra cultura política e institucional, pero como el dominicano es un pueblo que no aprende de sus errores | | |  PRECIOS ALTOS ¿EL HUEVO O LA GALLINA?: El secretario de Agricultura, Salvador --Chío-- Jiménez, declaró no explicarse las causas por las cuales los pollos y los huevos mantienen tan altos precios | | |  CUESTIÓN DE INTERESES DUEÑOS AEROPUERTOS: Todo iba de maravilla, de paños y manteles, en la cacareada Cumbre Presidencial, hasta que llegó la hora de poner en práctica lo allí acordado. | |
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RECONOCIMIENTOS ESTILO TRUJILLISMO: Son una herencia maldita del trujillismo, como otras tantas cosas que todavía son parte de nuestra cultura política e institucional, pero como el dominicano es un pueblo que no aprende de sus errores todavía anda gente por ahí aferrada a usos y prácticas que deberían estar sepultadas en el más absoluto y definitivo de los olvidos, pues traen recuerdos demasiado amargos y desagradables.
El Senado de la República aprobó en su sesión del pasado martes un proyecto de resolución que reconoce al presidente Leonel Fernández por su decisión de someter al consenso de los distintos sectores de la sociedad dominicana su proyecto de reforma constitucional, actualmente en el Congreso Nacional.
Según ese proyecto de resolución, de la autoría de los senadores Prim Pujals, Amílcar Romero y Adriano Sánchez, el reconocimiento al mandatario será también por su adecuado ejercicio de liderazgo, su forma (¿?) de enfrentar la crisis financiera internacional, su combate al narcotráfico y la corrupción (¿?), y su empeño en depurar las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional de los antisociales (el presidente Fernández hubiera preferido que los llamaran “lacras”) que las han infiltrado hasta los tuétanos, todo esto en procura de cuidar los destinos y el bienestar de República Dominicana.
Cualquier ingenuo ciudadano, de esos que creen vivir, hasta prueba en contrario, en una democracia, opinaría que para hacer todo eso y mucho mas es que se le paga, y muy bien, a un Presidente de la República en el país mas presidencialista de la bolita del mundo, y que no constituye ningún mérito en particular el que cumpla a satisfacción con los deberes y responsabilidades para los cuales fue electo, pero como “E`pa` lante que vamos” hay que estar preparados para cualquier cosa. Por cierto, ¿cuándo empieza la etapa de sugerir la colocación de bustos y estatuas en oficinas y plazas públicas para honrar la inmarcesible grandeza del Príncipe?
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PRECIOS ALTOS ¿EL HUEVO O LA GALLINA?: El secretario de Agricultura, Salvador --Chío-- Jiménez, declaró no explicarse las causas por las cuales los pollos y los huevos mantienen tan altos precios no obstante las sustanciales reducciones que han sufrido en el mercado internacional las principales materias primas que utiliza la industria avícola nacional, por lo que responsabilizó a los supermercados, colmados y otros intermediarios de que pollos y huevos se mantengan --literalmente-- por las nubes.
Pero ni cortos ni perezosos, los comerciantes agrupados en la Federación Dominicana de Comerciantes y la Organización Nacional de Empresas Comerciales le respondieron de inmediato, negando que sean los culpables de unos precios que impone la dinámica natural del mercado, quejándose de que el funcionario los utilice como chivos expiatorios, acusándolo de ñapa de querer justificar con su actitud la creación de oligopolios que tan solo benefician a cuatro o cinco empresas. ¿Cómo saber, en este caso, quién dice la verdad y quién miente? Con razón todavía se ignora quién fue primero, si el huevo o la gallina.
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CUESTIÓN DE INTERESES DUEÑOS AEROPUERTOS: Todo iba de maravilla, de paños y manteles, en la cacareada Cumbre Presidencial, hasta que llegó la hora de poner en práctica lo allí acordado. El decreto que prohíbe a los aeropuertos continuar el cobro de un porcentaje de la carga transportada, una demanda del sector exportador “consensuada” en su seno, ha sido rechazada por representantes de las empresas que administran los aeropuertos del país, que argumentan que la decisión afecta seriamente su competitividad.
¿Qué hará el gobierno? ¿Dejar eso así por tratarse de una demanda legítima surgida de “su” Cumbre? ¿Dar marcha atrás para complacer a los que dicen sentirse afectados, abjurando de su propia criatura y de paso burlándose de los exportadores? Hay ocasiones en que los gobiernos no tienen otra opción que no sea gobernar.