 | |  Leonel Fernández "Haremos todo lo que esté a nuestro alcance por Haití" | | |  USA llega a Haití para imponer el orden -Ante la inoperancia de Naciones Unidas, el pueblo haitiano se encomienda a Estados Unidos para huir del desastre y del hambre | | |  USA llega a Haití para imponer el orden -Ante la inoperancia de Naciones Unidas, el pueblo haitiano se encomienda a Estados Unidos para huir del desastre y del hambre | | |  USA llega a Haití para imponer el orden -Ante la inoperancia de Naciones Unidas, el pueblo haitiano se encomienda a Estados Unidos para huir del desastre y del hambre | | |  USA llega a Haití para imponer el orden -Ante la inoperancia de Naciones Unidas, el pueblo haitiano se encomienda a Estados Unidos para huir del desastre y del hambre | |
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PUERTO PRINCIPE, Capital de la desvastada República de Haití, UNA ½ ISLA EN EL CARIBE, País Invasor de su vecino 20 Enero 2010 (SAN).- Al aeropuerto de Puerto Príncipe no dejan de llegar aviones cargados de medicinas, alimentos y políticos de alto rango. Pero las medicinas y los alimentos se quedan en su mayoría en la orilla de las pistas, dentro de cajas bien apiladas, y los políticos se montan en un helicóptero para ver la ciudad por encima del olor a cadáver y del llanto de los niños, hacen unas declaraciones a la altura de la tragedia y se marchan un rato después.
Todo eso lleva pasando una semana, bajo la mirada de decenas de haitianos que acuden cada día para observar por encima de la tapia o a través de las alambradas. Este lunes, esas decenas de personas se convirtieron en miles ante el anuncio del desembarco inminente de las tropas norteamericanas. La tensión fue creciendo y la gente intentó traspasar la alambrada para hacerse por las bravas con la ayuda que Naciones Unidas no ha sido capaz de repartir aún. Se produjeron forcejeos, disparos de los antidisturbios y varios heridos.
Los incidentes se desataron al tiempo que el primer buque norteamericano de desembarco atracaba en el puerto. Y sólo un rato después de que un avión de carga de USA con la inscripción El espíritu de los hermanos Wright abriera su compuerta trasera bajo el ruido infernal de sus turbinas. Pero, para entonces, ya los ánimos estaban caldeados. Desde hace unos días, y ante la inoperancia de Naciones Unidas, la pregunta más repetida en Haití es: "¿Usted sabe cuándo llegan los americanos?".
La coletilla, con ligeras variaciones, siempre es la misma, da igual que la formule un maestro de escuela que se salvó de la muerte por unos segundos o Wilfredo, un estudiante de enfermería asfixiado por la cantidad de heridos sin el consuelo de un calmante que siguen doliéndose en los jardines del Hospital General: "No tenga duda. O esto lo arreglan los americanos o no lo arregla nadie". Y, por lo vivido en Haití desde el terremoto, ni el maestro ni Wilfredo deben de andar muy descaminados.
Porque no son los haitianos los únicos que esperan la llegada de los 10.000 soldados de Obama. A pie de pista, dos funcionarios europeos, un gendarme francés y un guardia civil español, ofrecieron a este periódico la misma versión de lo sucedido en el interior del aeropuerto de Puerto Príncipe desde el martes del terremoto: "Hasta 40 horas después del temblor no recibimos una orden. Los cooperantes de los distintos países nos dedicamos a intentar salvar a las nuestros.
Hasta que pasó mucho tiempo, nadie pareció percatarse de que los haitianos también necesitaban ayuda.
Y seguimos como nos ve usted, mano sobre mano, esperando que alguien decida algo para salir a patrullar las calles, a poner un poco de orden, a repartir la ayuda. Fíjese hasta dónde llegará el descontrol que han tenido que cambiar por ineficaz al anterior jefe de seguridad. Y el nuevo ha dicho que quien tenga miedo que se vaya lo antes posible a su país, que prefier a 13 trabajando que a 600 parásitos...".
El francés admite que, aunque su gobierno haya criticado el desembarco norteamericano antes de producirse, por el momento son los únicos que saben cómo funcionar en Haití. Un ejemplo es el campo de golf Club Petionville. Desde allí se divisa toda la ciudad. Junto a la piscina, donde antes disfrutaban los pocos ricos de Puerto Príncipe, ahora hay 300 soldados de la 82nd Airborne Division.
Este lunes repartieron 10.000 bolsas de agua y 4 MIL de comida. El oficial Barrieau, de 26 años, explica: "Nosotros sólo nos limitamos a organizar la ayuda. Fíjese allí: nuestros soldados le están entregando los alimentos a los haitianos y ellos se la reparten con sus vecinos". En efecto, los marines se pasan de uno en uno las cajas y el último eslabón de la cadena de ayuda es un civil haitiano.
"Queremos que la población interactúe entre ellos", añade el oficial, y luego cita a su comandante en jefe: "Como ha dicho nuestro presidente Obama, nuestro objetivo es poner a este país de pie y hacer de Haití un lugar estable en el medio plazo. No venimos a conquistar a nadie. Fíjese que nuestra división no va armada...".
Este lunes, cientos de víctimas del terremoto iban entrando de forma ordenada en el campo de golf, recogían su comida y su agua y se iban. La cola medía más de 300 metros. Fuera del alcance de la vista de las víctimas, un segundo cinturón de marines armados supervisaba la operación.
Unas calles más abajo, la ciudad sigue ofreciendo el mismo aspecto que días atrás salvo en una cuestión: cada vez hay más tensión y el pillaje se ha convertido en un espectáculo habitual en las calles del centro de Puerto Príncipe.
Pero, por lo demás, sigue habiendo muertos abandonados por las esquinas -una semana después del terremoto...- y los hospitales siguen sin dar abasto. Los médicos tienen que seguir practicando amputaciones y hace falta dar muchas vueltas por la ciudad para encontrar algún camión repartiendo comida o agua. Si los haitianos sobreviven a estas alturas es porque llevan décadas haciéndolo frente a la adversidad.
En medio del olor insoportable que envuelve el mercado del puerto, de pronto aparecen una lechuga muy fresca y un tomate reluciente, un barbero afeitando a su cliente y un tipo que se hace lustrar los zapatos mientras mira al horizonte la llegada del primer buque del desembarco.
Una semana justa después del terremoto, Haití vivió este lunes el principio de una esperanza -la de la ayuda que por fin está a punto de llegar—y el fin de otra. A la altura del 353 de la calle Bourdon, un policía pide a los transeúntes que guarden silencio y escuchen.
El sábado pasado, una mujer mandó un mensaje de móvil diciendo que se encontraba bajo las ruinas del Unibank. Fue su último mensaje. Como dice el oficial panameño que dirige su rescate: "Ya no hubo más mensajes. O se acabó la batería del teléfono o la mujer murió". Pero, hace un rato, alguien dijo que había escuchado una voz, o un golpe, o tal vez sólo un deseo.
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Catástrofe en Haití
2- "Haremos todo lo que esté a nuestro alcance por Haití"
2- Entrevista a Leonel Fernández, presidente de República Dominicana, tras el terremoto que devastó al vecino Haití
Pablo Ordaz & Iban Campo (ENVIADO ESPECIALES)
Leonel Fernández, presidente de República Dominicana, es el primer mandatario que visitó Haití tras el terremoto del pasado 12 de enero. En vísperas de la cumbre de donantes que se celebra hoy en el Palacion Nacional, ha repasado con EL PAÍS algunos aspectos de la tragedia y del futuro de Haití.
Pregunta¿Cómo analiza la situación cinco días después del terremoto?
Respuesta Ha sido una tragedia y en estos últimos días se han descubierto otras áreas afectadas. Originalmente, la distribución era lenta, se carecía de una estructura organizativa con la que distribuir a la población alimentos, agua potable, medicamentos. Eso está mejorando, como la utilización de equipos pesados para remover escombros y encontrar heridos rescatables.
Era difícil movilizar todos los recursos internacionales. Pero hay que recordar que, al quedar suspendidas las comunicaciones internas, el Gobierno quedó desconectado. El presidente (René Préval) no tenía teléfono para conectarse con los ministros.
Sobre la marcha se ha ido creando una estructura organizativa, y con toda modestia, República Dominicana ha jugado un papel clave con la Minustah (la Misión de Paz) en la fase inicial para poder atender las necesidades iniciales de la población.
P. ¿Qué ayuda específica presta su país a Haití?
R Somos los vecinos más próximos, compartimos la isla, hay un vínculo natural con Haití, al que estamos obligados a socorrer en caso de necesidad, como ha ocurrido ahora. El aeropuerto de Puerto Príncipe puede haberse desbordado y alguna ayuda tiene que pasar primero por la República Dominicana y ahí nuestro territorio es utilizado, sobre todo a través de la comunidad de Jimaní, para que las ayudas lleguen.
P.¿Hasta dónde puede llegar el apoyo dominicano?
R. Uno no sabe exactamente, si lo que está por venir es mayor que lo que hemos hecho. En los próximos días veremos hasta dónde podemos llegar, pero estamos dispuestos a colaborar en todo lo que esté a nuestro alcance para socorrer al hermano país de Haití.
P.Hasta ahora ha habido un éxodo a cuenta gotas, mayormente de heridos y de haitianos que viven fuera. ¿Teme que esto cambie en los próximos días?
R.La impresión que tengo es que no se convierte en un desafío o amenaza inmediata. En Puerto Príncipe no vi gente interesada en cruzar para aquí, más que los heridos que necesitan atención. Se ha planteado un campo de damnificados, pero del lado de Haití. El Gobierno brasileño ha montado tiendas de campaña de aquel lado, que es donde los haitianos quieren estar por proximidad con los suyos, con sus familias, relacionados. No ausentarse.
P.¿Han tomado alguna medida extra en la frontera?
R.Hemos creado una unidad de apoyo logístico en Jimaní, pero no hemos visto señales de ese éxodo masivo que en los medios se insinúa o se sugiere.
P.¿Qué consecuencias cree que habrá a corto plazo para República Dominicana?
R. Seguir con la ayuda y facilitar su paso, y la atención hospitalaria. Esas son consecuencias inmediatas. Ahora bien, a pesar la tragedia, lo ocurrido puede convertirse en una oportunidad para que la comunidad internacional, por vez primera, haga un compromiso con el futuro de Haití, y siento un gran interés en contribuir para diseñar un plan de acción que permita proveer la asistencia técnica y financiación requeridas para que Haití pueda dar el gran salto hacia delante, que ya hoy día se entiende en todas partes que no puede seguir anclado en el siglo XIX cuando se ha entrado en el mundo de la modernidad.
P. ¿La reconstrucción de Haití puede ser un incentivo de regreso para aquellos que acostumbran a buscar su futuro en este país?
R.Los procesos de desarrollo toman tiempo y, aún con el apoyo internacional, tomará tiempo que Haití salga de su estado de abandono y miseria. En la medida en que, con el tiempo, logre progresar, la migración tendrá un incentivo menor y la República Dominicana ya encontrará las formas de hacer frente a las áreas laborales en las que participan los haitianos. El futuro lo irá indicando.
P.¿Alguna medida contra las epidemias?
R. Con el ministro de Salud hemos hablado de medidas preventivas para frenar a tiempo cualquier epidemia que se pudiera suscitar como resultado fundamentalmente de los cadáveres insepultos y nuestro ministerio está tomando medidas tanto en Haití como en República Dominicana para llevar a cabo estas medidas.
P. Usted estuvo con el presidente Préval dos días después del terremoto. ¿En estos días se ha imaginado en su lugar? ¿Para usted fue duro verlo como lo encontró?
R. Sumamente. Estaba desbordado por los acontecimientos, carente de recursos, incomunicado con su Gobierno, afectado en su propio hogar. Estaba atravesando unas condiciones inenarrables. Pero, al mismo tiempo, cuando vio nuestra llegada y cuando ha visto al mundo volcarse con su país, sabe que no está solo, que lo mejor del espíritu humano sale en estos momentos siempre en dirección de hacer una gran contribución. De manera que de la tragedia salen las oportunidades, de la oscuridad surge el amanecer y lo que hay siempre que tener, aún en medio de la desesperanza, es optimismo de que del futuro será mejor.
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Su excelencia el honorable señor presidente de la República Dominicana doctor León-elito Antonio Fernández Reina, el precursor de la Tecnología Cibernética y el Metro de Santo Domingo, el Profesor, el Benemérito, el Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas, el Jefe de Estado, el Primer Mandatario, el Presidente más viajero que ha tenido el país y la América, el Mediador por excelencia, el Protector de los minusválidos y los que no tienen hogar, creador de la tarjeta solidaridad y el bono gas, el cirineo de Manuel Zelaya, el padre de la ayuda a Haití.
El benefactor del deporte, el Promotor de la nación en el exterior, el heredero Innato de Joaquín Balaguer y Juan Bosch, el Patrono de los Indultos, el promotor de las inversiones en los complejos turísticos, el Tren Santo Domingo Santiago, presidente de la Fundación Global Democracia y Desarrollo (FUNGLODE) y presidente del Partido de la Liberación Dominicana PLD que hoy gobierna el país, con el control del Senado, La Cámara de Diputados, el Poder Judicial y el ¿90% por ciento de los periodistas que se hacen llamar independientes? y reciben salarios del gobierno.